Esta semana me tocó asistir a un debate que se realizó a continuación de una conferencia sobre drogadicción.
Para mi asombro, encontré allí personas, por suerte minoritarias, con opiniones intransigentes y soluciones punitivas que, más allá de causarme desagrado, me hicieron reflexionar acerca de las conductas, no sólo adictivas, sino en general, aquellas que llamamos "negativas".
Me quedé pensando que todas las cosas que hacemos tienen una causa y un objetivo, o sea, un porqué y un para qué, que junto al presente, constituyen la línea del tiempo por donde transitamos nuestra vida.
¿Qué decisiones tomamos en el pasado que nos trajeron hasta este presente? ¿Cual es la intención con la que hoy tomamos decisiones que marcarán nuestro futuro?
Quizá la manera de entender por qué alguien hace lo que hace, sea averiguar qué necesita y qué desea lograr, y, desde este punto de vista, debemos diferenciar la conducta de la intención de la conducta.
¿Cual puede ser la intención, por ejemplo, en este caso, de alguien que consume drogas? ¿Consigue quizá, sentirse feliz? ¿Esta, tal vez, integrado a sus amigos? ¿Se siente, a lo mejor, bien consigo mismo, por ser capaz de tomar sus propias decisiones sobre cómo vivir su vida?
Si esta son las intenciones, debemos convenir que son todas positivas. La mayoría de las personas quieren sentirse feliz, estar integrados a sus amigos y decidir cómo vivir su vida. La única diferencia está en el camino que elige para lograrlo.
Por lo tanto vemos que la intención positiva tiene como objetivo algún
beneficio para sí mismo. En muchas ocasiones podemos no entender las
conductas de otras personas y es fácil calificarlas y juzgarlas sin el
conocimiento de qué hay detrás de esa conducta. Cuando alguien ejerce
una conducta “negativa” desde nuestro punto de vista quiere decir que
esa persona está librando una lucha interna por encontrar alguna forma
de sentirse bien o de protegerse.
La PNL ofrece por un lado respetar la intención positiva que siempre es
valiosa y ayudar a las personas a cambiar la conducta por otra que le provea de la misma intención positiva para
que el cambio sea más fácil y más útil. Querer cambiar la conducta sin
respetar la intención positiva sólo crea resistencia y será inútil
intentar cualquier modificación.
Es importante también decir que las enfermedades tienen su intención
positiva, por ejemplo, es frecuente, que en familias dinámicas, en las que cada miembro está focalizado en sus propios objetivos, la madre, cada tanto caiga en cama, para que sus hijos pasen mas tiempo en casa.
La PNL es tomar conciencia. Es darse cuenta de qué está sucediendo en
nuestro interior, cuáles son los caminos de los pensamientos que
forman nuestras conductas y emociones, y entender que las acciones del vecino tienen también una intención positiva detrás.
Y ahora me gustaría invitarlos a pensar cómo puede cambiar nuestra vida si reflexionamos acerca de las verdaderas intenciones que subyacen detrás de nuestras conductas y las de las personas con las que interactuamos.
Es posible que logremos una comprensión que nos lleve a un mayor bienestar personal y social.
Reciban un gran abrazo y...será hasta la próxima.
Myriam
Muy interesante :)
ResponderEliminarRe-bueno!
ResponderEliminarbuenísimo, no lo había visto desde ese punto de vista...me alivia un montón, me abre una puerta enorme a la reflexión y a dejar de sentir que me atacan y que el otro es mi enemigo...me genera ganas de salir corriendo a buscar experiencias,a modo de desafío, aquellas de las que suelo huir porque generan en mi tensión, simplemente porque no respeto la intención positiva...sigo aprendiendo mucho, gracias!!
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