martes, 5 de junio de 2012

La tan extensamente utilizada partícula "no"

Hola a todos:

Por más que desde que empecé a estudiar PNL  lo sé, no deja de asombrarme la increíble manera en que el lenguaje incide en nuestras vidas. Y cuando hablo del lenguaje, no me refiero sólo a las cosas que le comunicamos a los demás, sino también, y principalmente, a lo que nos decimos a nosotros mismos.

Ayer estuve un rato en Facebook, dedicada a leer los comentarios que distintas personas hacían sobre diferentes temas.

Me llamó mucho la atención el hecho de que, más allá de la diversidad de opiniones y puntos de vista, la mayor parte de las frases comenzaban con la partícula "no": No pienses que....; No llores por.... No te sientas mal si.... y me quedé pensando en esta manera aprendida, y trasmitida socialmente, en que utilizamos el lenguaje, sin considerar los efectos que tiene sobre nuestra neurología.

De la misma manera pensamos, tomamos decisiones, analizamos posibilidades, en fin, que nos decimos... no quiero estar gorda... no le pienso volver a decir que... no me voy a amargar por... y así hasta el infinito.

¿Han pensado alguna vez en cuál es una de las primeras palabras que aprende un niño?
Pues sí, acertaron, conocen casi desde el principio el significado de la partícula "no".

Quizá sería interesante que comprueben los efectos del "no" por ustedes mismos. Por favor, dejen ahora de leer, cierren los ojos y "no piensen en un triángulo rojo"... Bien, ¿ya está? el triángulo que no pensaron, ¿era grande o pequeño?

 Cada vez que pensamos en aquello que no queremos, estamos forzando a nuestro cerebro a focalizarse en ello. Así, cuando nos decimos: "no voy a pensar más en el daño que me hizo", hemos encontrado un método sumamente eficaz de tenerlo en forma permanente en el foco de atención, asegurándonos años de sufrimiento.

Para que nuestra neurología esté a nuestro servicio, y no a la inversa, debemos saber cómo funciona. El tema es que el cerebro desconoce el "no", así es que para entender "no quiero fumar más" se ve obligado a construir una imagen mental de un cigarrillo encendido y le agrega todos los aderezos que lo hacen tan atractivo, como aroma, sabor y muy probablemente, situación social. El resultado es salir corriendo en busca de la cajetilla.

Imaginen por un momento que alguien entra a la panadería y le dice al dependiente: buenos días, no vengo por pan, y tampoco quiero facturas, hoy no voy a llevar tortitas... se están riendo, ¿no? Pues, lamentablemente la mayoría de las veces así es como nos comunicamos con nuestro cerebro.

La buena noticia es, que con un poquito de entrenamiento, este mal hábito se puede modificar, y así, si no queremos pensar en un triángulo rojo, le podemos decir a nuestro cerebro directamente que piense en un círculo verde,.. o, en mi figura estilizada... o en mis pulmones limpios, poniendo en el foco de atención aquello hacia donde nos dirigimos en lugar de hacerlo sobre lo que queremos evitar.

Ahora, si alguien nos pregunta: ¿Estás dispuesta a vivir recordando el pasado o planificando el futuro? El "NO" es la respuesta perfectamente adecuada.

Sean felices, ahora... mañana es otro día.
Un beso
Myriam

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