martes, 22 de mayo de 2012

Siempre hay una intención positiva

Esta semana me tocó asistir a un debate que se realizó a continuación de una conferencia sobre drogadicción.

Para mi asombro, encontré allí personas, por suerte minoritarias, con opiniones intransigentes y soluciones punitivas que, más allá de causarme desagrado, me hicieron reflexionar acerca de las conductas, no sólo adictivas, sino en general, aquellas que llamamos "negativas".

Me quedé pensando que todas las cosas que hacemos tienen una causa y un objetivo, o sea, un porqué y un para qué, que junto al presente, constituyen la línea del tiempo por donde transitamos nuestra vida.

¿Qué decisiones tomamos en el pasado que nos trajeron hasta este presente? ¿Cual es la intención con la que hoy tomamos decisiones que marcarán nuestro futuro?

Quizá la manera de entender por qué alguien hace lo que hace, sea averiguar qué necesita y qué desea lograr, y, desde este punto de vista, debemos diferenciar la conducta de la intención de la conducta.
¿Cual puede ser la intención, por ejemplo, en este caso, de alguien que consume drogas? ¿Consigue quizá, sentirse feliz?  ¿Esta, tal vez, integrado a sus amigos? ¿Se siente, a lo mejor, bien consigo mismo, por ser capaz de tomar sus propias decisiones sobre cómo vivir su vida?

Si esta son las intenciones, debemos convenir que son todas positivas. La mayoría de las personas quieren sentirse feliz, estar integrados a sus amigos y decidir cómo vivir su vida. La única diferencia está en el camino que elige para lograrlo.

Por lo tanto vemos que la intención positiva tiene como objetivo algún beneficio para sí mismo. En muchas ocasiones podemos no entender las conductas de otras personas y es fácil calificarlas y juzgarlas sin el conocimiento de qué hay detrás de esa conducta. Cuando alguien ejerce una conducta “negativa” desde nuestro punto de vista quiere decir que esa persona está librando una lucha interna por encontrar alguna forma de sentirse bien o de protegerse.

La PNL ofrece por un lado respetar la intención positiva que siempre es valiosa y ayudar a las personas a cambiar la conducta  por otra que le provea de la misma intención positiva para que el cambio sea más fácil y más útil. Querer cambiar la conducta sin respetar la intención positiva sólo crea resistencia y será inútil intentar cualquier modificación.

Es importante también decir que las enfermedades tienen su intención positiva, por ejemplo, es frecuente, que en familias dinámicas, en las que cada miembro está focalizado en sus propios objetivos, la madre, cada tanto caiga en cama, para que sus hijos pasen mas tiempo en casa.

La PNL es tomar conciencia. Es darse cuenta de qué está sucediendo en nuestro interior, cuáles son los caminos de los pensamientos que forman nuestras conductas y emociones, y entender que las acciones  del vecino tienen también una intención positiva detrás.

Y ahora me gustaría invitarlos a pensar cómo puede cambiar nuestra vida si reflexionamos acerca de las verdaderas intenciones que subyacen detrás de nuestras conductas y las de las personas con las que interactuamos.

Es posible que logremos una comprensión que nos lleve a un mayor bienestar personal y social.

Reciban un gran abrazo y...será hasta la próxima.
Myriam

martes, 8 de mayo de 2012

¿Y qué hacemos con lo que nos pasa?


Mirándolo desde una perspectiva global,  nos hacemos conscientes del hecho innegable de que, desde que nacemos a esta escuela que llamamos vida, no paramos de tener experiencias. Las tenemos de todo tipo,  las catalogamos como edificantes, desenergizantes, frescas, traumáticas... según nos hayamos sentido. En fin, lo cierto es que todas nos enseñan algo.

La mayoría de las veces, poseemos una gran cantidad de respuestas alternativas para cada situación, de las cuales, sólo elegimos una. Y, ahí es donde yo quería llegar; ¿por qué diferentes personas, en la misma situación, eligen distintas respuestas y normalmente se mantienen en ella?
 
Cuando una situación se nos presenta por 1º vez, generalmente en nuestra respuesta, influye más el ensayo y error que el análisis consciente que seamos capaces de desarrollar, y, si conseguimos salir medianamente airosos, la incorporamos como válida y la extendemos, por un proceso de generalización, aplicándola en otras ocasiones, asumiendo que si una vez sirvió, ahora también funcionará.

Es en ese momento donde se vuelve válida la frase "meter la pata 2 veces en el mismo agujero".

Nuestra neurología involucra una serie de neuronas (o células del cerebro) por donde la información viaja, dejando una marca, tal como los neumáticos de un coche. A medida que las respuestas se repiten, las sucesivas marcas se van haciendo mas profundas hasta convertirse en una huella.

¿Han tratado alguna vez, de conducir por un camino con una huella profunda, sin caer en ella? Desde luego que se puede, con un esfuerzo consciente por poner el foco de atención en la respuesta alternativa...y mantenerlo allí. De alguna manera hay una inclinación a hacer lo que siempre hicimos, lo que tenemos incorporado, la respuesta introyectada, dicho de otra manera, a seguir la huella.

¿Les suena eso de ir al trabajo por la misma ruta, leer el mismo tipo de literatura, cenar a la misma hora,.. utilizar una y otra vez los mismos mojones para señalar nuestro camino?

Para cambiar esas respuestas, es importante decirle a nuestro cerebro, a través de nuestros canales de percepción sensoriales (visual, auditivo y kinestésico) lo que queremos de él, y mantener las condiciones hasta que en nuestra neurología se forme una huella alternativa.

Así es que, cuando "metemos la pata  por segunda vez en el mismo agujero", tenemos la posibilidad de fustigarnos o de aprender... la elección es nuestra, y, desde luego no es importante cuántos ensayos nos lleve, lo fantástico es que podemos conseguirlo.

Y después por más. En busca de la sabiduría.

Los dejo aprendiendo, espero que a través del  disfrute, aquella lección que hoy, el devenir les puso delante.

Y no olviden que la vida es una fiesta a la que todos estamos invitados.

Hasta la próxima.
Myriam