jueves, 21 de junio de 2012

Mientras ponemos un pie en el pasado y el otro en el futuro, nos meamos en el presente !!!

El otro día, a raíz de una conversación en la que surgió éste refrán, por cierto, muy español él, me quedé pensando lo difícil que resulta mantenerse siempre presente, en el aquí y ahora. 
     
Conozco cantidad de personas que comienzan sus conversaciones con expresiones como: Cuando yo estaba...Cuando yo era...Cuando yo tenía....,mientras que un grupo no menor, lo hace diciendo: Cuando yo esté....Cuando yo sea....Cuando yo tenga....

¿Como se organiza nuestra neurología para distinguir cuando un hecho es pasado, presente o futuro? ¿Como sé, a ciencia cierta, cuando pienso en un pantalón, por ejemplo, si ya me lo puse, si lo tengo puesto o me lo pondré? ¿Como es que algunas personas pasan toda su vida haciendo proyectos mientras otras lo hacen recordando sucesos? ¿Cual es la diferencia que marca la diferencia?.

En una entrada anterior, habíamos hablado acerca de cómo el cerebro piensa a través de imágenes, sonidos y sensaciones. ¿Recuerdan eso? Bueno, la pregunta ahora es ¿Como hace para ubicar esa imagen en el tiempo?       

Hagamos un ejercicio, Comer un asado un domingo a medio día con los amigos, es una experiencia habitual para la mayoría de nosotros .
Formemos una imagen en nuestra mente de la última vez que tuvimos esa experiencia y, sin disolver la imagen, pensemos en la anterior y luego agreguemos la anterior y la anterior y la anterior y así, sucesivamente. Se nos habrá formado una sucesión de imágenes que se habrán distribuido de alguna manera en nuestra pantalla mental. De ésta forma, el cerebro distingue, con mayor o menor eficiencia, entre el pasado inmediato y el más alejado en el tiempo.
 Exactamente del mismo modo, podemos imaginar los asados que comeremos el mes que viene, el otro y el otro, teniendo una distribución de los sucesos futuros, a la vez que la certeza de que aún no han ocurrido.

En Programación Neuro Linguística, esta técnica para averiguar cómo organizamos nuestras experiencias, se llama "la linea del tiempo" que si es disfuncional para la persona, se puede cambiar por otra más operativa.

 Montones de veces escuchamos consejos tales como: Deja ya el pasado atrás, Continúa tu camino, Sigue hacia adelante....Y nos falta el cómo hacerlo con facilidad y sin esfuerzo. La línea del tiempo es una magnífica herramienta, que, una vez organizada nos ayuda a ver, de un pantallazo, de donde venimos, hacia donde vamos y cómo disfrutar centrándonos en el punto del proceso en que estamos, aquí y ahora, no importa de que experiencia estemos hablando, es válida para absolutamente todo.

Bueno, y, con éstas reflexiones me despido hasta la próxima mientra uds. quedan averiguando si necesitan mejorar su línea del tiempo, para exprimir, beber y disfrutar éste presente que, en el siguiente suspiro, ya se habrá convertido en pasado.

Un gran abrazo, y ...será hasta la próxima.
Myriam
                    

martes, 5 de junio de 2012

La tan extensamente utilizada partícula "no"

Hola a todos:

Por más que desde que empecé a estudiar PNL  lo sé, no deja de asombrarme la increíble manera en que el lenguaje incide en nuestras vidas. Y cuando hablo del lenguaje, no me refiero sólo a las cosas que le comunicamos a los demás, sino también, y principalmente, a lo que nos decimos a nosotros mismos.

Ayer estuve un rato en Facebook, dedicada a leer los comentarios que distintas personas hacían sobre diferentes temas.

Me llamó mucho la atención el hecho de que, más allá de la diversidad de opiniones y puntos de vista, la mayor parte de las frases comenzaban con la partícula "no": No pienses que....; No llores por.... No te sientas mal si.... y me quedé pensando en esta manera aprendida, y trasmitida socialmente, en que utilizamos el lenguaje, sin considerar los efectos que tiene sobre nuestra neurología.

De la misma manera pensamos, tomamos decisiones, analizamos posibilidades, en fin, que nos decimos... no quiero estar gorda... no le pienso volver a decir que... no me voy a amargar por... y así hasta el infinito.

¿Han pensado alguna vez en cuál es una de las primeras palabras que aprende un niño?
Pues sí, acertaron, conocen casi desde el principio el significado de la partícula "no".

Quizá sería interesante que comprueben los efectos del "no" por ustedes mismos. Por favor, dejen ahora de leer, cierren los ojos y "no piensen en un triángulo rojo"... Bien, ¿ya está? el triángulo que no pensaron, ¿era grande o pequeño?

 Cada vez que pensamos en aquello que no queremos, estamos forzando a nuestro cerebro a focalizarse en ello. Así, cuando nos decimos: "no voy a pensar más en el daño que me hizo", hemos encontrado un método sumamente eficaz de tenerlo en forma permanente en el foco de atención, asegurándonos años de sufrimiento.

Para que nuestra neurología esté a nuestro servicio, y no a la inversa, debemos saber cómo funciona. El tema es que el cerebro desconoce el "no", así es que para entender "no quiero fumar más" se ve obligado a construir una imagen mental de un cigarrillo encendido y le agrega todos los aderezos que lo hacen tan atractivo, como aroma, sabor y muy probablemente, situación social. El resultado es salir corriendo en busca de la cajetilla.

Imaginen por un momento que alguien entra a la panadería y le dice al dependiente: buenos días, no vengo por pan, y tampoco quiero facturas, hoy no voy a llevar tortitas... se están riendo, ¿no? Pues, lamentablemente la mayoría de las veces así es como nos comunicamos con nuestro cerebro.

La buena noticia es, que con un poquito de entrenamiento, este mal hábito se puede modificar, y así, si no queremos pensar en un triángulo rojo, le podemos decir a nuestro cerebro directamente que piense en un círculo verde,.. o, en mi figura estilizada... o en mis pulmones limpios, poniendo en el foco de atención aquello hacia donde nos dirigimos en lugar de hacerlo sobre lo que queremos evitar.

Ahora, si alguien nos pregunta: ¿Estás dispuesta a vivir recordando el pasado o planificando el futuro? El "NO" es la respuesta perfectamente adecuada.

Sean felices, ahora... mañana es otro día.
Un beso
Myriam