martes, 8 de mayo de 2012

¿Y qué hacemos con lo que nos pasa?


Mirándolo desde una perspectiva global,  nos hacemos conscientes del hecho innegable de que, desde que nacemos a esta escuela que llamamos vida, no paramos de tener experiencias. Las tenemos de todo tipo,  las catalogamos como edificantes, desenergizantes, frescas, traumáticas... según nos hayamos sentido. En fin, lo cierto es que todas nos enseñan algo.

La mayoría de las veces, poseemos una gran cantidad de respuestas alternativas para cada situación, de las cuales, sólo elegimos una. Y, ahí es donde yo quería llegar; ¿por qué diferentes personas, en la misma situación, eligen distintas respuestas y normalmente se mantienen en ella?
 
Cuando una situación se nos presenta por 1º vez, generalmente en nuestra respuesta, influye más el ensayo y error que el análisis consciente que seamos capaces de desarrollar, y, si conseguimos salir medianamente airosos, la incorporamos como válida y la extendemos, por un proceso de generalización, aplicándola en otras ocasiones, asumiendo que si una vez sirvió, ahora también funcionará.

Es en ese momento donde se vuelve válida la frase "meter la pata 2 veces en el mismo agujero".

Nuestra neurología involucra una serie de neuronas (o células del cerebro) por donde la información viaja, dejando una marca, tal como los neumáticos de un coche. A medida que las respuestas se repiten, las sucesivas marcas se van haciendo mas profundas hasta convertirse en una huella.

¿Han tratado alguna vez, de conducir por un camino con una huella profunda, sin caer en ella? Desde luego que se puede, con un esfuerzo consciente por poner el foco de atención en la respuesta alternativa...y mantenerlo allí. De alguna manera hay una inclinación a hacer lo que siempre hicimos, lo que tenemos incorporado, la respuesta introyectada, dicho de otra manera, a seguir la huella.

¿Les suena eso de ir al trabajo por la misma ruta, leer el mismo tipo de literatura, cenar a la misma hora,.. utilizar una y otra vez los mismos mojones para señalar nuestro camino?

Para cambiar esas respuestas, es importante decirle a nuestro cerebro, a través de nuestros canales de percepción sensoriales (visual, auditivo y kinestésico) lo que queremos de él, y mantener las condiciones hasta que en nuestra neurología se forme una huella alternativa.

Así es que, cuando "metemos la pata  por segunda vez en el mismo agujero", tenemos la posibilidad de fustigarnos o de aprender... la elección es nuestra, y, desde luego no es importante cuántos ensayos nos lleve, lo fantástico es que podemos conseguirlo.

Y después por más. En busca de la sabiduría.

Los dejo aprendiendo, espero que a través del  disfrute, aquella lección que hoy, el devenir les puso delante.

Y no olviden que la vida es una fiesta a la que todos estamos invitados.

Hasta la próxima.
Myriam

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