A veces me acuerdo de la señorita Beatriz.
¿Que quien es la señorita Beatriz?
En su momento fue mi maestra de 1ª grado.
De eso ya hace mas de medio siglo, y sin embargo, cuando lo pienso, y miro retrospectivamente, me doy cuenta la incidencia que tuvo en el diseño de mi vida.
A pesar del tiempo transcurrido, aun me acuerdo la alegría y el orgullo de mi familia cuando pase de grado. Todos me felicitaban, estaban muy contentos, todos....menos yo.
Había transcurrido un año, un largo 1º año escolar en el que poco a poco me fui adaptando a las exigencias de la escuela, al estilo de la señorita Beatriz, a buscar su sonrisa y esperar su aprobación. Al poco tiempo sentí que ese era "mi lugar en el mundo", aprendí a amar a mi seño y a considerarla la mejor maestra del mundo.
Yo era feliz, lo tenia todo, y de pronto, me dicen que ya esta, que se cumplieron los objetivos, que debo dejar mi grado y mi adorada señorita, para lanzarme al futuro incierto, al mundo desconocido de 2º grado que, para colmo de males, carecía del elemento mas importante de toda la primaria: no estaría la señorita Beatriz.
Ahora, después de haber recorrido tantos y tan variados caminos, me surgen 2 preguntas: ¿Qué hubiera sido de mi vida sin la señorita Beatriz? y ¿qué hubiera sido de mi vida con la señorita Beatriz?
Desde luego, sin ella yo no hubiera aprendido a leer, ni a escribir, ni a sumar, ni a razonar, y....todo lo que vino después carecería de base donde sustentarse, ya que todos los aprendizajes se basan en los aprendizajes anteriores, tal como los resultados de las experiencias se basan en nuestras respuestas a experiencias previas. Y mi maestra, como tantas y tantas otras personas con las que interaccione a lo largo de mi vida, fue uno de los peldaños que debí subir para crecer y madurar, y terminar una etapa, y comenzar otra. No sé cómo hubiera sido mi vida sin ella, pero sin lugar a dudas, sin su aporte todo hubiera sido distinto.
Por otro lado.¿Qué hubiera pasado si yo hubiera podido elegir quedarme en primer grado? ¿Cómo hubiera sido el resto de mi vida si el temor a lo desconocido me hubieran mantenido dentro de la zona de comodidad, evitando nuevos desafíos, esquivando nuevos retos, quitándole el cuerpo a las nuevas experiencias? ¿Cuanto tiempo hubiera pasado hasta que la vida se hubiera convertido en algo rutinario, monótono y carente de incentivos?
Desde este espacio los invito a agradecer a todas las persona que, ya sea con mucho amor o con mala hostia, nos hicieron aprender lecciones que nos fueron útiles posteriormente y que conforman la escalera de nuestro crecimiento.
También estaría bueno preguntarnos por todas esas otras veces que continuamos manteniendo situaciones, laborales, personales, de pareja, que ya no nos nutren, que ya no nos aportan, pero la inercia, la comodidad, o el miedo a nuevos emprendimientos, nos mantienen anclados. Es importante que nos preguntemos, aunque sólo sea eso ¿Es esto lo que quiero para mi? ¿Es esto lo que yo merezco?
Los dejo con la reflexión.
Y si deciden hacer cambios en sus vidas... este es el momento.
Un abrazo
Myriam
lunes, 30 de abril de 2012
martes, 17 de abril de 2012
Las abuelas decían que todo es según el color del cristal con que se mira
Y cuanta razón tenían !!!
A veces me maravilla ese conocimiento, no sé si llamarlo innato, que tienen algunas personas, y que muchos años despues, la ciencia viene a corroborar, como sucede en el caso de esta frase."Todo es según el color del cristal con que se mira":
Como ya vimos, uno de los componentes básicos del pensamiento es la imaginación, es decir, la capacidad de formar imágenes en nuestra mente, que, junto a lo que nos decimos acerca de esa imagen, da origen a la sensación, que a su vez nos lleva al "me gusta", "no me gusta", "quiero", "no quiero", " me acerco" o "rechazo".
Cuando imaginamos, por ejemplo, el sitio donde pasar las vacaciones, y, supongamos que vamos a elegir entre ir al mar o bien a la montaña, la decisión final estará determinada casi por entero por "el color del cristal con que se mire".
Cada vez que creamos una imagen, le damos un tamaño y la ubicamos a una determinada distancia, le ponemos color o la dejamos en blanco y negro, tal vez tenga movimiento, como en una película, o este fija, como en una fotografía...y un cúmulo de detalles, que la hacen, o no, atractiva e inclinan la balanza hacia el mar o bien hacia la montaña en nuestro ejemplo.
¿Y eso es todo? Casi que si. Y ésto lo saben bien los publicistas: No tiene el mismo impacto emocional una panorámica a todo color que una postal en blanco y negro.
Ahora pensemos en nosotros mismos. ¿Podemos modificar las imágenes que creamos de las experiencias que vivimos? ¿Podemos entrenarnos para hacer más exitantes nuestras vidas? ¿O más motivantes nuestros retos? ¿O tal vez podamos quitarle color a ese compañero que nos causa tanto malestar?
Trabajemos para convertir nuestra vida en una fiesta a la que hemos sido invitados.
Y con este deseo, me despido hasta la próxima.
Pasenlo bien
Myriam
martes, 10 de abril de 2012
¡Qué fascinante esto de los estilos de pensamiento!
En estos dias de semana santa, disminuido el trabajo y aumentadas las relaciones sociales, he tenido una nueva oportunidad de reflexionar sobre los distintos estilos de pensamiento.
Me encuentro en Mendoza, y aqui, por estas fechas, se realizan conciertos de música clasica en bodegas, capillas y teatros, y en general, sitios con muy buena acustica que, en conjunto, se ha dado en llamar "por los caminos del vino".
Son buenos momentos para compartir con amigos, cenar con una buena charla de sobremesa, y asombrarse una vez mas, comprobando como cada uno filtra la realidad para hacer una interpretacion de ella, totalmente distinta.
Segun las opiniones de cada uno sobre el tema que se este discutiendo, (que en definitiva no son otra cosa que la exposición de nuestro sistema de creencias), vemos claramente de que manera las experiencias que vamos teniendo a lo largo de nuestra vida, van etiquetando los acontecimiemtos como "buenos" o "malos", segun la forma en que nos ha afectado.
Es esa creencia, en definitiva, la que nos moviliza emocionalmente impulsándonos a determinadas acciones mientras rechazamos otras. o sea, la vida es una constante toma de decisiones entre todas las posibilidades que nos ofrece. Es imposible no decidir. Aun cuando nuestra postura sea "que sea lo que dios quiera" estamos tomando la decisin de no decidir.
Y en este laberinto de alternativas, el conjunto de caminos que elijamos transitar, es lo que determina el rumbo de nuestra vida. ¿Se han puesto a pensar cuantas de esas decisiones se han basado en un enojo circunstancial, en una impotencia pasajera, o tal vez solo en un dolor de estómago que nos hizo creer que carecíamos del recurso necesario?.
Estaria bueno que cada tanto hiciéramos una revisión de como llegamos hasta donde estamos y si queremos continuar en esa linea o cambiar nuestro rumbo. Estamos a tiempo y.....la decision es nuestra.
Hasta la próxima, Myriam
Me encuentro en Mendoza, y aqui, por estas fechas, se realizan conciertos de música clasica en bodegas, capillas y teatros, y en general, sitios con muy buena acustica que, en conjunto, se ha dado en llamar "por los caminos del vino".
Son buenos momentos para compartir con amigos, cenar con una buena charla de sobremesa, y asombrarse una vez mas, comprobando como cada uno filtra la realidad para hacer una interpretacion de ella, totalmente distinta.
Segun las opiniones de cada uno sobre el tema que se este discutiendo, (que en definitiva no son otra cosa que la exposición de nuestro sistema de creencias), vemos claramente de que manera las experiencias que vamos teniendo a lo largo de nuestra vida, van etiquetando los acontecimiemtos como "buenos" o "malos", segun la forma en que nos ha afectado.
Es esa creencia, en definitiva, la que nos moviliza emocionalmente impulsándonos a determinadas acciones mientras rechazamos otras. o sea, la vida es una constante toma de decisiones entre todas las posibilidades que nos ofrece. Es imposible no decidir. Aun cuando nuestra postura sea "que sea lo que dios quiera" estamos tomando la decisin de no decidir.
Y en este laberinto de alternativas, el conjunto de caminos que elijamos transitar, es lo que determina el rumbo de nuestra vida. ¿Se han puesto a pensar cuantas de esas decisiones se han basado en un enojo circunstancial, en una impotencia pasajera, o tal vez solo en un dolor de estómago que nos hizo creer que carecíamos del recurso necesario?.
Estaria bueno que cada tanto hiciéramos una revisión de como llegamos hasta donde estamos y si queremos continuar en esa linea o cambiar nuestro rumbo. Estamos a tiempo y.....la decision es nuestra.
Hasta la próxima, Myriam
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