lunes, 30 de abril de 2012

Me gusta pensar cómo nuestras experiencias diseñan nuestra vida

A veces me acuerdo de la señorita Beatriz.
¿Que quien es la señorita Beatriz?
En su momento fue mi maestra de 1ª grado.

De eso ya hace mas de medio siglo, y sin embargo, cuando lo pienso, y miro retrospectivamente, me doy cuenta la incidencia que tuvo en el diseño de mi vida.

A pesar del tiempo transcurrido, aun me acuerdo la alegría y el orgullo de mi familia cuando pase de grado. Todos me felicitaban, estaban muy contentos, todos....menos yo.

Había transcurrido un año, un largo 1º año escolar en el que poco a poco me fui adaptando a las exigencias de la escuela, al estilo de la señorita Beatriz, a buscar su sonrisa y esperar su aprobación. Al poco tiempo sentí que ese era "mi lugar en el mundo", aprendí a amar a mi seño y a considerarla la mejor maestra del mundo.

Yo era feliz, lo tenia todo, y de pronto, me dicen que ya esta, que se cumplieron los objetivos, que debo dejar mi grado y mi adorada señorita, para lanzarme al futuro incierto, al mundo desconocido de 2º grado que, para colmo de males, carecía del elemento mas importante de toda la primaria: no estaría la señorita Beatriz.

Ahora, después de haber recorrido tantos y tan variados caminos, me surgen 2 preguntas: ¿Qué hubiera sido de mi vida sin la señorita Beatriz? y ¿qué hubiera sido de mi vida con la señorita Beatriz?

Desde luego, sin ella yo no hubiera aprendido a leer, ni a escribir, ni a sumar, ni a razonar, y....todo lo que vino después carecería de base donde sustentarse, ya que todos los aprendizajes se basan en los aprendizajes anteriores, tal como los resultados de las experiencias se basan en nuestras respuestas a experiencias previas. Y  mi maestra, como tantas y tantas otras personas con las que interaccione a lo largo de mi vida, fue uno de los peldaños que debí subir para crecer y madurar, y terminar una etapa, y comenzar otra. No sé cómo hubiera sido mi vida sin ella, pero sin lugar a dudas, sin su aporte todo hubiera sido distinto.

Por otro lado.¿Qué hubiera pasado si yo hubiera podido elegir quedarme en primer grado? ¿Cómo hubiera sido el resto de mi vida si el temor a lo desconocido me hubieran mantenido dentro de la zona de comodidad, evitando nuevos desafíos, esquivando nuevos retos, quitándole el cuerpo a las nuevas experiencias? ¿Cuanto tiempo hubiera pasado hasta que la vida se hubiera convertido en algo rutinario, monótono y carente de incentivos?

Desde este espacio los invito a agradecer a todas las persona que, ya sea con mucho amor o con mala hostia, nos hicieron aprender lecciones que nos fueron útiles posteriormente y que conforman la escalera de nuestro crecimiento.

También estaría bueno preguntarnos por todas esas otras veces que continuamos manteniendo situaciones, laborales, personales, de pareja, que ya no nos nutren, que ya no nos aportan, pero la inercia, la comodidad, o el miedo a nuevos emprendimientos, nos mantienen anclados. Es importante que nos preguntemos, aunque sólo sea eso ¿Es esto lo que quiero para mi? ¿Es esto lo que yo merezco?

Los dejo con la reflexión.
Y si deciden hacer cambios en sus vidas... este es el momento.

Un abrazo
Myriam

No hay comentarios:

Publicar un comentario